El nombre Caritas et Veritas —«Caridad y Verdad»— expresa de manera profunda la misión de una institución dedicada a fortalecer y promover la educación católica. Son dos dimensiones inseparables de la existencia humana y por ello también de toda auténtica educación cristiana. Como enseña san Juan Pablo II, “el amor y la verdad tienen una relación intrínseca”.
Caritas
Con la palabra Caritas –caridad, amor– se remite a la convicción creyente de que en Jesucristo hemos conocido el Amor de Dios, y que ese Amor es la plenitud y el fundamento de todo. Del amor surge la tarea educativa, al reconocer que, si provenimos del Amor, todos –educadores y alumnos– estamos llamados al amor. Es el amor el que nos reúne en una comunidad educativa, y la labor formativa es una forma eminente de amor. El amor pone en el centro la persona, y nos lleva a entender la educación como un servicio para que cada uno alcance integralmente su plenitud. El amor nos hace ver a la persona completa en su misterio trascendente, y no consiente que la educación se reduzca a la transmisión de conocimientos, a la competencia académica o a la preparación para el trabajo.
Veritas
La palabra Veritas –verdad– expresa que la educación católica nace de la Verdad plena que se nos ha manifestado en Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. La educación católica se fundamenta en esa verdad sobre la persona humana pues, como enseña el Concilio Vaticano II, «el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado». La educación debe conducir al encuentro con esa Verdad, y a la apertura reverente a toda verdad, al «gozo de la verdad», como decía san Agustín. Ello supone la convicción de que la existencia humana y la totalidad de la realidad tienen un sentido, y que los hombres estamos llamados a abrirnos a ese sentido y a orientar nuestra vida al bien según la verdad. La búsqueda y la transmisión de la verdad ocupan un lugar esencial en la educación católica.
Et
Las palabras Caritas y Veritas están unidas por la conjunción copulativa et –y– para subrayar que la unidad inseparable entre Amor y Verdad es esencial para la educación católica. Como dice san Juan Pablo II: «No acepten como verdad nada que carezca de amor. Y no acepten como amor nada que carezca de verdad. El uno sin la otra se convierte en una mentira destructora». Más bien, de la unidad de Verdad y Amor –en su fundamento divino y en su desarrollo en la existencia humana–, nace toda la fecundidad de la educación católica.
Desde este fundamento, la Fundación Caritas et Veritas tiene como objetivo aportar a la reflexión sobre la educación católica en sus distintos niveles, así como promover instituciones educativas que quieren plasmar en sus proyectos la gran riqueza que la educación católica tiene para los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
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